LA COOPERACIÓN COMO ORDEN MUNDIAL

Discurso del profesor Bruno-Marie Béchard,
Rector de la Université de Sherbrooke (Canadá),
con motivo del X Seminario Internacional de la
Red universitaria de las Américas en estudios
cooperativos y asociativismo (uniRcoop)

Copán Ruinas, Honduras

2 de noviembre de 2006

Queridas y queridos cooperativistas:

Antes que nada quisiera agradecer al comité organizador el haberme invitado a compartir mi visión del cooperativismo con los participantes al presente Seminario, el cual, por coincidencia, se lleva a cabo en el año del 130 aniversario de la Sociedad de Ladinos de Marcala1.

La vía cooperativa es aquélla que, sin duda alguna, yo privilegio para unir a las personas alrededor de visiones comunes con el fin de satisfacer necesidades tanto de subsistencia como de desarrollo integral. Así pues, al respaldarnos los unos a los otros como trabajadores, productores y consumidores, comprendemos y nos apropiamos mejor de nuestro destino en lugar de soportarlo.

La fuerza del movimiento cooperativo de las Américas se refleja claramente en algunos datos significativos como es el "diagnóstico" publicado por la Revista uniRcoop en 2003 que pone en evidencia el innegable avance del cooperativismo desde finales del siglo XIX, y la inmensa necesidad de educación a la cooperación tanto de los miembros de la base como de los dirigentes.

El cooperativismo, particularmente en Honduras, "tiene raíces históricas, un perfil humano, civilizador y educador, en el sentido de orillarse por la cultura del ahorro"2. De 1990 al 2004, el número de cooperativas reconocidas por el Estado se ha más que duplicado, pasando de 1091 a 2333 y sus efectivos más que cuadruplicado, pasando de 183 400 miembros a más de 800 000. Y este crecimiento no desarrolla, más que en parte, el enorme potencial de la vía cooperativa para enriquecer a la sociedad hondureña.

Integrando los tres componentes del desarrollo sostenible (social, económico y medioambiental), la fórmula cooperativa asegura la perennidad de las empresas que nacen en el seno de la comunidad. Esas empresas, que se enraízan y florecen en las colectividades, refuerzan nuestro poder local de decisión y aumentan nuestros patrimonios colectivos.

Proyecto de sociedad

La cooperativa es una forma de empresa, mientras que la cooperación conlleva una dimensión de sociedad: la cooperativa exige la cooperación, pero las actividades de cooperación pueden realizarse también fuera del marco jurídico cooperativo. El cooperativismo es, en primer lugar y sobre todo, un humanismo donde se toma como finalidad al ser humano y su pleno desarrollo en su medio de vida.

Las cooperativas y las mutuales crean una sociedad más rica, más equitativa y convival. Más que una forma de administración, la cooperación es una forma de vivir y de organizarse tomando en cuenta el interés colectivo, sin abandonar el desarrollo de instrumentos de administración eficaces en nuestros diversos campos de acción. Mi deseo es que el movimiento cooperativo se movilice para, claramente dicho, transformar la sociedad haciéndola evolucionar hacia una alternativa social mejor.

En Quebec por ejemplo, en el contexto de cuestionamiento del interés general, al cual corresponde el modelo estatista, se presentan ocasiones para transferir algunas actividades hacia el interés colectivo, basado en el modelo cooperativo, más que hacia el interés individual del modelo capitalista. Es el caso de las actividades asociadas a necesidades comunes fundamentales como el agua, la salud y la energía. Por cierto, en el sector de la salud, la cooperación constituye cada vez más una solución prometedora para resolver los problemas de accesibilidad a los cuidados médicos y de financiamiento del sistema, gracias a la participación de los mismos usuarios en la administración, el desarrollo y la prestación de servicios.

Orden mundial

El desarrollo del cooperativismo requiere específicamente la formación de cooperativistas, la concepción de estructuras organizacionales colectivas, la intercooperación y la unión con los sectores privado y público para formar una tríada. Es por eso que desde 1976, la Université de Sherbrooke ha hecho del cooperativismo una de sus "orientaciones importantes" implicando al conjunto de la institución. Al crear el Instituto de investigación y de educación para las cooperativas y las mutuales (IRECUS), Sherbrooke consagró el carácter multidisciplinario del sector COOP e intensificó su contribución al progreso del movimiento, tanto en Quebec como internacionalmente.

Por su parte, la Red uniRcoop apuesta al dinamismo de las cooperativas nacionales y de la intercooperación para enfrentar los retos de la globalización, especialmente en la reducción de las desigualdades, la repartición equitativa de la riqueza y el desarrollo sostenible. El objetivo de base consiste en poner el desarrollo de las colectividades entre las manos de los ciudadanos los cuales se agrupan para responder localmente y en la medida de sus posibilidades a sus necesidades.

En cada uno de nuestros países existen cuatro niveles de cooperativismo: el cooperativista, la cooperativa, el movimiento cooperativo y la movilización de las fuerzas cooperativas en un proyecto de sociedad nacional. Así, en las realizaciones de uniRcoop yo veo el amanecer de un quinto nivel: el orden cooperativo internacional. Veamos sucintamente el encadenamiento de estos cinco niveles:

  1. Para comenzar, es de vital importancia formar personas solidarias con una posición ética, que hagan de la cooperación un proyecto de vida consciente ya que los cooperativistas constituyen el capital social necesario para transformar la sociedad.
  2. En segundo lugar, una de las riquezas de los cooperativistas consiste en la estructuración de modelos de organización y de gestión propios de las cooperativas con una filosofía y una finalidad particulares.
  3. En tercer lugar, los movimientos cooperativos son reconocidos entre las más importantes fuerzas de renovación social y económica de nuestras sociedades respectivas, pero sus grados de integración son aún desiguales y todavía demasiado débiles.
  4. La movilización de los movimientos cooperativos debe permitir influenciar el poder político. Centrados, con toda razón, en los servicios a los miembros, deberíamos también trabajar en la construcción de proyectos de sociedad.
  5. En fin, el quinto nivel al cual yo los invito cuenta con un Mundo más justo y más humano, donde los intercambios equitativos reemplazan a la explotación del hombre por el hombre. Es ahí donde se encuentra nuestra esperanza para mejorar nuestras sociedades, instaurando un nuevo orden cooperativo mundial.

Extendiéndose en las relaciones internacionales, el cooperativismo y las cooperativas se volverían medios potentes para enfrentar los nuevos retos de paz y de justicia social al interior de las naciones y entre ellas mismas, dando libre acceso al saber y a la práctica que aportan soluciones nuevas a las desigualdades. Como saber es poder, el énfasis en la educación a los valores y las prácticas cooperativas contribuirían especialmente a alcanzar formas más equitativas de producción y de intercambio. La primacía continúa siendo la conjunción de lo humano y lo social, a todos los niveles.

Impacto de uniRcoop

Para la Université de Sherbrooke, un proyecto de la magnitud de "Modelos de intercooperación para las Américas" constituye una repercusión importante del liderazgo que el IRECUS ejerce desde hace 30 años en materia de educación y de investigación sobre la gestión de cooperativas y de mutuales.

Así, gracias a la Red uniRcoop, Sherbrooke alcanza sus objetivos de internacionalización, que consisten en desarrollar el saber, las habilidades y las actitudes transnacionales e interculturales en el estudiante y en las personas que intervienen en su formación.

Además, el hecho que esa red de universidades se consagre al tema cooperativo le confiere un alcance continental en ese campo de educación y de investigación dedicado por naturaleza a la ayuda mutua y a la reciprocidad, tanto al interior de las comunidades locales como entre las naciones.

Nuestros profesores e investigadores comparten sus capacidades y sus experiencias intercooperativas, ponen a punto metodologías de trabajo a distancia y producen nuevas publicaciones conjuntas, como es la Revista uniRcoop. Así, los estudiantes tienen acceso a cursos de contenidos actualizados, basados en realidades sociales y económicas de campo y cada vez más, los cooperativistas aplican ese nuevo saber en su trabajo cotidiano.

De esta manera, los cooperativistas se dotan, no solamente de nuevos instrumentos para mejorar su eficacia en el seno de sus cooperativas, sino también de una nueva fuerza de transformación social por un mejor equilibrio entre los sectores público, privado y cooperativo, como nos lo hace ver la Organización Internacional del Trabajo (OIT).3

Desde esta perspectiva, estoy convencido que uniRcoop sacará pleno provecho de su potencial divulgando a gran escala los resultados obtenidos. Nunca la información ha sido tan necesaria para consolidar las redes de poder local. Nosotros influenciaremos tanto las elecciones de los que toman las decisiones que ocuparemos mucho más la plaza pública. Para animar nuestra propia expansión, nosotros debemos comunicar y explicar nuestras experiencias al conjunto de la sociedad.

El despliegue del movimiento cooperativo en los diferentes países del hemisferio se inscribe por otro lado en el Plan estratégico 2005-2008 de la Alianza Cooperativa Internacional de las Américas. Se trata de valorizar nuestro saber, nuestro prestigio y nuestra influencia, juntando siempre nuestras fuerzas y nuestras acciones.

Esta gran plantación que nosotros hemos comenzado a sembrar, se inserta de igual manera en el proyecto de refuerzo de la incidencia del movimiento cooperativo en el proceso de integración del continente (PRICA4), una iniciativa conjunta de la ACI de las Américas y de la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional (ACDI).

Perspectivas

Afinando las metodologías de trabajo a distancia ya experimentadas, los socios de uniRcoop podrían, efectivamente, transferir sus conocimientos y competencias a los cooperativistas de las Américas, elaborando conjuntamente un programa de formación de segundo ciclo. Ese programa sería ofrecido en persona y a distancia al mismo tiempo; podría integrar la diferencia cooperativa en la gestión organizacional y financiera y estaría acompañado de un plan de comunicación audaz con el fin de abrir extraordinarias posibilidades de expansión continental.

La más poderosa aliada de la cooperación es la formación de aquéllos que la practican. Este desarrollo colectivo presupone actitudes de consciencia, de responsabilidad (autoayuda e iniciativa), capacidad de escuchar, de dialogar y de compartir (puesta en común de la inteligencia de todos, de los conocimientos y de los esfuerzos). A mi parecer, la tarea fundamental la constituye la posibilidad de formar y educar a los cooperativistas para que sean capaces de comunicar las ventajas del liderazgo cooperativo que se ejerce en el interés de una colectividad y no en el interés personal de los asociados tomados aisladamente.

En suma, la cooperación como proyecto de sociedad quebequense se inscribe en un movimiento continental que busca dar más poder local a un mayor número de personas para que puedan manejar su destino. La continuidad de uniRcoop puede jugar aquí un papel precursor de un mejor posicionamiento y favorecer una mayor participación en los debates nacionales.

El enorme potencial del cooperativismo me hace pensar en la energía contenida en el átomo antes de que sea liberada por una reacción nuclear. La célebre fórmula de Einstein, E=mc2 me inspira que la energía humana creadora iguala la multiplicación motivación-cooperación-comunicación. Para liberar la energía presente en las cooperativas, yo nos hago una invitación a todos nosotros, a llegar todavía más lejos, a ponernos en marcha hacia un orden cooperativo: un orden fundado en la solidaridad, junto a las entidades que hacen del dinero un medio y no una finalidad.

Enriquecidos de nuestro saber-hacer en materia de desarrollo local, estamos llamados a abrir nuevas vías de concertación internacional. Yo invito entonces, a nuestros movimientos cooperativos nacionales a:

  • Valorar las experiencias de intercooperación existentes.
  • Movilizarse para difundir nuestros modelos al público en general.
  • Crear grupos de reflexión y de acción con miras a hacer todavía más cooperativa a nuestra sociedad.
  • Hacer presión sobre los organismos públicos para mejorar los tratados de cooperación.

Nosotros, que tenemos las herramientas de creación y de repartición de la riqueza, hemos permanecido hasta el momento demasiado pasivos con respecto a la formación de la opinión pública. Unamos entonces nuestras fuerzas alrededor de la información y la promoción de nuestros valores, principios y competencias como estrategias de desarrollo integral de las naciones y de la humanidad.

El liderazgo y la cooperación son los dos mejores medios de realizar juntos obras de gran envergadura; movilizándonos hacia un nuevo orden mundial, haremos de la cooperación el medio y el fin de nuestra acción. Nosotros somos, queridas y queridos cooperativistas, la alborada de una nueva era. Así como el siglo XVIII fue el siglo de las Luces, juntos atrevámonos a hacer del XXI el siglo de las Cooperaciones. ¡Construyamos ahora la sociedad del futuro!

1Primer organismo mutualista creado en Honduras en 1876 para otorgar préstamos con solamente 2% de interés.
2En un artículo de opinión titulado "Cooperativismo", publicado por el periódico hondureño El Heraldo el 28 de febrero de 2004, Javier Bayardo Brito resume de esa manera la vitalidad y el papel del movimiento en la economía.
3"Una sociedad equilibrada precisa la existencia de sectores públicos y privados fuertes y de un fuerte sector cooperativo, mutualista y otras organizaciones sociales y no gubernamentales." Fuente: R193 Recomendación sobre la promoción de las cooperativas, 2002, dirección: http://www.ilo.org/ilolex/spanish/recdisp1.htm.
4Proceso Regional de Integración Cooperativa de las Américas. Ver: http://www.aciamericas.coop/spip.php?page=recherche&recherche=PRICA.